INTEGRANTES: Rubèn, Julio, Carlos, Neus, Marcos, Alberto y Oscar.
El macizo del Pedraforca se encuentra en la comarca barcelonesa del Berguedà.
Su peculiar forma llama la atención poderosamente y lo convierte en una de las
montañas más bonitas de todo el Pirineo. Cada año es visitada por cientos
de montañeros y escaladores, debido a que ofrece numerosas alternativas: desde una vía de
ascensión normal (aunque no exenta de dificultades) hasta otras de escalada pura,
reservadas para los auténticos expertos.
La ascensión empieza en el Mirador de Gresolet (1.530 m), en donde se coge un camino que nos
llevará en, aproximadamente, 15 minutos hasta el refugio Lluís Estasen (1.640 m). Planeamos por
detrás del refugio al tiempo que vamos viendo debajo nuestro la pista que hemos dejado y que
lleva hasta El Collell (1.845 m). Atravesamos el canal de Riambau y giramos a la izquierda, en dirección a
la gruta de las Orenetes que es el inicio de la fuerte subida del canal del Verdet (1.950 m)
(1,10 h).
A partir de aquí hay que tomárselo con calma porque el desnivel es importante y la ascensión
se hace bastante dura. El sendero va haciendo zig-zag para hacer más descansada la subida pero
esto no impide que el corazón se vaya acelerando cada vez más. A nuestra izquierda vemos la
vertiginosa vertiente norte del Pedraforca, por donde suben los escaladores. Un poco más de
esfuerzo y llegamos al collado del Verdet (2.270 m) (2,20 h). Este es un lugar ideal para
descansar y coger fuerzas para la grimpada final, aunque en días de viento aquí aún sopla con más
fuerza. Se divisan las dos vertientes y, en ambas, el paisaje es muy bonito.
Una vez que hemos recuperado fuerzas nos enfrentamos con la parte final. Es una grimpada
costante hasta el Pollegó Superior del Pedraforca (2.497 m). Es la parte más divertida de toda la
ascensión, aunque también la más peligrosa. Hay marcas de pintura que nos van guiando a lo largo
del canal de roca. Es necesario ayudarse de las dos manos y prestar atención para no tirar
piedras abajo. Después de un rato de grimpada llegamos a una cima (2.400 m), luego a otra
(2.450 m) y, después, por la arista NW, ascendemos al Pollegó Superior (2.497), sin perder en
ningún momento las marcas de pintura que facilitan la grimpada (3,30 h).
Para bajar, el camino mejor es hacerlo por la Enforcadura. Para ello, seguimos un canal desde la
cima que nos conducirá directamente al punto más alto de la Enforcadura. A partir de aquí,
domina la tartera por todos lados. A la derecha tenemos la pared del Pollegó Inferior del
Pedraforca. Ahora tenemos que bajar por la tartera vigilando ya que hay sitios en los que
podemos resbalar con facilidad. Es muy divertido porque las piedras nos permiten bajar con
rapidez hasta el final de la tartera (1.700 m) (4,15 h).
Al entrar al bosque encontramos un camino muy llano, que nos conducirá otra vez al refugio Lluís
Estasen (1.640 m) (4,45 h).
Oscar Martín